sábado, 3 de abril de 2010

EN UNA ERA EQUIVOCADA

Posiblemente me equivoque (y así lo espero, de verdad), pero creo que estamos en la era equivocada. Reflexionad sobre esto. Vivimos unos años en el que “el nivel de vida es tan alto” que ni siquiera necesitamos pensar por nosotros mismos, ¿para qué?, si ya hay programas de televisión que piensan por nosotros. Tampoco necesitamos opinar por nosotros mismos, porque ya hay programas de opinión en los medios que opinan por nosotros. Y por supuesto tampoco tenemos por qué sacar conclusiones por nosotros mismos, pues hasta los telediarios y los periódicos lo hacen por nosotros. Es genial lo mires por donde lo mires, lo tenemos facilísimo, solo tenemos que limitarnos a ver y escuchar pensamientos y comentarios ajenos, comprarnos lo que nos apetezca (que para eso hay bienestar económico), estar conectados a la red mundial de información y, claro está, pagar.

Esto está muy bien pensado, sí señor, la mayoría no somos capaces de tener una pizca de pensamiento crítico pero eso sí, vivimos “de puta madre”. Y esto genera un sistema cerrado muy curioso, pues a la vez que se nos limita la capacidad de pensar por nosotros mismos se nos arrebata también la capacidad de protesta, de crítica, de reivindicación social, y nos limitamos simplemente a pagar para que esos mismos mecanismos que nos convierten en meros títeres sigan funcionando, porque realmente somos incapaces de vivir sin ellos. “¡Me cago en la puta”, si les ha salido la jugada redonda!

Y es que ya hasta hemos olvidado nuestro pasado, pues para que este sistema pueda funcionar, por supuesto, necesita prostituir todas las figuras y símbolos “peligrosos” que puedan hacer que realmente nos revelemos (y por tanto nos neguemos a “seguir pagando”). Hoy escuchas la palabra “rojo” en casi cualquier película y casi seguro que se refiere a un villano ruso con cara de perro militar, un asesino soviético estalinista. No me jodas, pero si solo hace treinta años que aquí en España “roja” era una persona orgullosa de luchar contra las injusticias sociales y en pos de la igualdad. No hay que ser muy inteligente para darse cuenta de que realmente la información que nos llega por cualquier medio está manipulada.

Y si no te convence, pregúntale a aquel hombre o aquella mujer (ya entrados en años) que luchaban en los años 60 y 70, en plena dictadura franquista, por unos ideales como eran la libertad y la igualdad, pregúntales quién era Ernesto Che Guevara (por decir un ejemplo, no os alarméis). Posiblemente te responda que era un revolucionario romántico que luchó y murió por unos ideales, y que en España muchos tomaron su ejemplo y se inspiraron en sus acciones para revelarse (con más o menos acierto) contra el Régimen. Hoy en día han ocurrido dos cosas con el recuerdo del Che, o bien se ha convertido en merchandising (camisetas, llaveros, mochilas…) empleado por algunos para ir de progres (me encantaría hablaros de esta gente, pero no viene al caso) o bien es considerado un vulgar asesino de masas, un “rojo”. Pues sí que hemos cambiado en 30 años.

Todo esto no es nuevo, eh, esto viene de muy antiguo. Estábamos de sobra prevenidos. Ya en la Antigua Roma existía la llamada “política de pan y circo”: dale a la plebe (al pueblo) pan que les sacie y circo que les entretenga y comerán de la palma de tu mano. Hoy en día es lo mismo, pero a lo bestia. El pan son las grandes empresas y marcas comerciales cuyos productos sacian nuestro ansia por poseer cada vez más, y el circo son los grandes medios y espectáculos de masas que nos tienen fijos a una programación realmente entretenida. Y logrado esto, comemos de la palma de su mano, ¿y qué es lo que nos hacen hacer desde ahí?, pues “pagar”, para así poder mantener el sistema y que sigamos pagando. Joder, es que es perfecto.

Y me gustaría formular una pregunta que lleva un tiempo incordiándome, ¿realmente hemos olvidado lo que se ha conseguido mediante la lucha social o es que somos tan egoístas y nos importa tan poco que hemos decidido renegar de ella?

Realmente, muy a mi pesar, la era de la lucha social, la reivindicación, la protesta, los revolucionarios románticos y la pelea por lo justo ha muerto, dejando paso a una era moderna de conformismo, consumismo e hipocresía. Y así, el ideal de lo que una vez fue la izquierda (me refiero a la de verdad, no lo que conocemos hoy por izquierda) ha sido prostituido y convertido en palabrería y merchandising. Como yo digo, vivimos, en mi opinión, en la era equivocada.

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