En estos últimos años de democracia, las alternativas sólidas de izquierda en el panorama político español han sido el PSOE e IU, por lo que es completamente lógico que año tras año disminuya el número de votantes entre el electorado de izquierdas o progresista, y eso también explica el éxodo progresivo del electorado de centro izquierda a otras alternativas políticas, como el jovencísimo “centro” de UPyD. Así, a la vez que disminuyen los votantes de izquierda, aumentan los votantes de centro (por el éxodo que ya hemos explicado) y de derechas. Lo de la derecha es muy lógico, dado que el único partido sólido de la derecha es el PP, que abarca un abanico muy amplio de votantes, tanto de la derecha más extrema como los indecisos del “centro”, así que el PP podría decirse que empieza la carrera electoral con relativa ventaja.
Es evidente, y no hace falta ser un genio del análisis político para darse cuenta, que la izquierda debe renovar su discurso. A esa conclusión llegó también el PSOE, y le iba bien hasta que la lió con la crisis: los votantes de centro-izquierda han volado debido a su ineficacia para resolver la crisis, y los votantes más de izquierda se han pasado a otras alternativas o directamente han decidido no votar debido a la utilización por parte del PSOE de medidas socio-económicas de derechas, como la reducción del gasto público, la privatización incontrolada de servicios públicos o la reforma laboral. La derechización del PSOE es difícilmente salvable a corto plazo.
Si la izquierda quisiese ganar al PP claramente en las elecciones lo que debería hacer es constituirse en un partido unificador de la izquierda, igual que el PP es unificador de la derecha. Un partido que tuviese en cuenta tanto las proposiciones más centristas como las más propiamente de izquierdas. Lo más cercano a esto es Izquierda Unida, pero está bastante más dividido de lo que su propio nombre indica y sus resultados electorales evidencian su fracaso entre el electorado. Sin embargo, por ahí van los tiros.
Parece que para revivir la izquierda en el panorama político, a nivel electoral hay que reunificar, y a nivel ideológico es evidente que hay que llevar a cabo también una reforma importante. IU habría dado con la clave de un partido sólido de izquierdas si no fuese por su afán de no renunciar a un discurso y una retórica que ya están obsoletos, y que no tienen cabida en pleno siglo XXI, donde los frentes que se le abren a la izquierda son distintos a los del siglo XIX, aunque puedan guardar similitudes. Por lo tanto, lo primero que debería hacer un partido de izquierdas sería abrir su abanico electoral para dar cabida en él a todo el electorado progresista, y a partir de ahí representar realmente los intereses de una mayoría de izquierda, que es en lo que falla el PSOE. Si esto se consiguiese, si se unificasen los votos de la izquierda y se plantease un programa que devolviera las ganas de votar a los electores defraudados, la izquierda arrasaría en las elecciones y crecería progresivamente, porque estoy convencido de que en España hay mucha más gente progresista que conservadora, solo que la mayoría no votan (las encuestas y los estudios muestran que las personas de izquierda tienen mucho más a no votar que las personas de derecha).
EIU podría ser este partido pero no es consecuente con la realidad social y política, y está dominado por minorías divididas, diversos grupos internos que se debaten la autoridad sobre el partido. Ahora parece que Cayo Lara quiere modernizar el discurso de IU con su propuesta de “Refundando la Izquierda”, de momento pinta bien pero tiempo al tiempo, yo dudo mucho que renueve realmente su ideario lo suficiente como para lograr los fines que he explicado. Lo primero que tiene que entender este partido que pretenda reunificar la izquierda y hacerla consecuente con los nuevos tiempos, esta IU real, es que la grandísima mayoría de las personas de izquierdas, de las personas progresistas, no prestan su apoyo a Hugo Chávez en Venezuela, y que el comunismo está cavando su propia fosa. No pueden pretender ganar votos basándose en el electorado comunista, sobre todo cuando el principal régimen comunista del mundo, que es China, viola los derechos humanos cada hora del desayuno, y sobre todo con el dilema que plantea Cuba en la izquierda. Por eso, el partido de izquierda debe hoy despegarse de ese discurso radical comunista por su propio bien, hay fines progresistas muy válidos en los que presentar batalla como para ocupar el tiempo en una tarea tan de los años 60 como es salvar el comunismo. Hay que mirar al futuro, la izquierda debe sobrevivir y si se hunde es por culpa nuestra.
Una batalla perfecta para recuperar la izquierda sería la de la propiedad intelectual. Es evidente que la mayoría de la población es consciente de que Internet es el futuro, y que ahora todos tenemos derecho a acceder a la cultura de forma gratuita. La gran revolución de Internet ha sido una revolución de izquierdas, de acercar la cultura por igual a todos por Internet, y ahora hay una minoría de personas, quienes conforman la industria de los derechos de autor, que si nadie les pone freno van a hacer una verdadera carnicería con Internet y con sus usuarios (carnicería no en un sentido literal). La lucha contra las minorías autoritarias es un fin propio de la izquierda, y a eso debe dedicarse un partido de izquierdas, y eso lo tenemos aquí mismo, delante nuestra, en cada ordenador de cada casa. Acercar la izquierda a los votantes es así de sencillo.
Otro campo que está desperdiciando la izquierda es la lucha contra la xenofobia, ahí podría decirse que hace lo que puede pero si hay algo en lo que se puede concienciar a la gente progresista es en luchar contra el racismo y contra el machismo, y no se hace con la suficiente fuerza, no se está poniendo el suficiente empeño en ello. Otro campo vital para la izquierda, la lucha contra la globalización: prácticamente todos somos conscientes de la amenaza y los peligros que conlleva la globalización y el imperio de las grandes marcas y las grandes multinacionales, por lo que un buen discurso y unas medidas eficaces en contra puede hacer milagros, pero tiene que venir desde una alternativa sólida y coherente. Por ejemplo, si el PSOE dedicase parte de sus fondos y su tiempo en abrir el frente contra la globalización, ganaría muchos votantes entra la izquierda, y posiblemente recuperase muchos perdidos del centro-izquierda. Otro campo, el pacifismo, esto lo hemos podido comprobar hace poco con las manifestaciones contra la guerra de Irak, la de gente que se movilizó. La lucha contra la guerra y contra la muerte es un fin propio de la izquierda a lo largo de toda su historia, y debe retomar con fuerza ese fin ahora más que nunca, ahora que hay más guerras que nunca y además se hacen con fines comerciales. Otro campo que debería retomar la izquierda, sobre todo a nivel estratégico, es la lucha contra la derecha radical, contra el autoritarismo y el fascismo; si la izquierda consiguiese demostrar que el fascismo sigue vivo en medios de comunicación y en la vida social y política (que apostaría mi vida sin dudarlo a que sí que sigue ahí), mucha gente comprendería el valor de la izquierda para combatirlos.
La Izquierda (izquierda propiamente dicha) ha cometido otro fallo garrafal: va de mártir. La izquierda, concretamente el caso de IU, se ha acomodado en su papel de víctima incomprendida, de alternativa de minorías, de comunistas infravalorados, de poseedores de una verdad que deben hacer conocer al mundo. La sociedad conoce esos fines de sobra, solo que la izquierda no diseña políticas coherentes para abarcarlos. IU se ha acostumbrado a su papel de mártir, de representante de una izquierda debilitada, y se limita a criticar desde abajo. Esto es un error. La izquierda debe reformar su discurso, hacerlo coherente con la población de izquierdas, y diseñar políticas constructivas, de cara al futuro y que se correspondan con una izquierda que represente más los deseos de la mayoría de los ciudadanos.
Es evidente, y no hace falta ser un genio del análisis político para darse cuenta, que la izquierda debe renovar su discurso. A esa conclusión llegó también el PSOE, y le iba bien hasta que la lió con la crisis: los votantes de centro-izquierda han volado debido a su ineficacia para resolver la crisis, y los votantes más de izquierda se han pasado a otras alternativas o directamente han decidido no votar debido a la utilización por parte del PSOE de medidas socio-económicas de derechas, como la reducción del gasto público, la privatización incontrolada de servicios públicos o la reforma laboral. La derechización del PSOE es difícilmente salvable a corto plazo.
Si la izquierda quisiese ganar al PP claramente en las elecciones lo que debería hacer es constituirse en un partido unificador de la izquierda, igual que el PP es unificador de la derecha. Un partido que tuviese en cuenta tanto las proposiciones más centristas como las más propiamente de izquierdas. Lo más cercano a esto es Izquierda Unida, pero está bastante más dividido de lo que su propio nombre indica y sus resultados electorales evidencian su fracaso entre el electorado. Sin embargo, por ahí van los tiros.
Parece que para revivir la izquierda en el panorama político, a nivel electoral hay que reunificar, y a nivel ideológico es evidente que hay que llevar a cabo también una reforma importante. IU habría dado con la clave de un partido sólido de izquierdas si no fuese por su afán de no renunciar a un discurso y una retórica que ya están obsoletos, y que no tienen cabida en pleno siglo XXI, donde los frentes que se le abren a la izquierda son distintos a los del siglo XIX, aunque puedan guardar similitudes. Por lo tanto, lo primero que debería hacer un partido de izquierdas sería abrir su abanico electoral para dar cabida en él a todo el electorado progresista, y a partir de ahí representar realmente los intereses de una mayoría de izquierda, que es en lo que falla el PSOE. Si esto se consiguiese, si se unificasen los votos de la izquierda y se plantease un programa que devolviera las ganas de votar a los electores defraudados, la izquierda arrasaría en las elecciones y crecería progresivamente, porque estoy convencido de que en España hay mucha más gente progresista que conservadora, solo que la mayoría no votan (las encuestas y los estudios muestran que las personas de izquierda tienen mucho más a no votar que las personas de derecha).
EIU podría ser este partido pero no es consecuente con la realidad social y política, y está dominado por minorías divididas, diversos grupos internos que se debaten la autoridad sobre el partido. Ahora parece que Cayo Lara quiere modernizar el discurso de IU con su propuesta de “Refundando la Izquierda”, de momento pinta bien pero tiempo al tiempo, yo dudo mucho que renueve realmente su ideario lo suficiente como para lograr los fines que he explicado. Lo primero que tiene que entender este partido que pretenda reunificar la izquierda y hacerla consecuente con los nuevos tiempos, esta IU real, es que la grandísima mayoría de las personas de izquierdas, de las personas progresistas, no prestan su apoyo a Hugo Chávez en Venezuela, y que el comunismo está cavando su propia fosa. No pueden pretender ganar votos basándose en el electorado comunista, sobre todo cuando el principal régimen comunista del mundo, que es China, viola los derechos humanos cada hora del desayuno, y sobre todo con el dilema que plantea Cuba en la izquierda. Por eso, el partido de izquierda debe hoy despegarse de ese discurso radical comunista por su propio bien, hay fines progresistas muy válidos en los que presentar batalla como para ocupar el tiempo en una tarea tan de los años 60 como es salvar el comunismo. Hay que mirar al futuro, la izquierda debe sobrevivir y si se hunde es por culpa nuestra.
Una batalla perfecta para recuperar la izquierda sería la de la propiedad intelectual. Es evidente que la mayoría de la población es consciente de que Internet es el futuro, y que ahora todos tenemos derecho a acceder a la cultura de forma gratuita. La gran revolución de Internet ha sido una revolución de izquierdas, de acercar la cultura por igual a todos por Internet, y ahora hay una minoría de personas, quienes conforman la industria de los derechos de autor, que si nadie les pone freno van a hacer una verdadera carnicería con Internet y con sus usuarios (carnicería no en un sentido literal). La lucha contra las minorías autoritarias es un fin propio de la izquierda, y a eso debe dedicarse un partido de izquierdas, y eso lo tenemos aquí mismo, delante nuestra, en cada ordenador de cada casa. Acercar la izquierda a los votantes es así de sencillo.
Otro campo que está desperdiciando la izquierda es la lucha contra la xenofobia, ahí podría decirse que hace lo que puede pero si hay algo en lo que se puede concienciar a la gente progresista es en luchar contra el racismo y contra el machismo, y no se hace con la suficiente fuerza, no se está poniendo el suficiente empeño en ello. Otro campo vital para la izquierda, la lucha contra la globalización: prácticamente todos somos conscientes de la amenaza y los peligros que conlleva la globalización y el imperio de las grandes marcas y las grandes multinacionales, por lo que un buen discurso y unas medidas eficaces en contra puede hacer milagros, pero tiene que venir desde una alternativa sólida y coherente. Por ejemplo, si el PSOE dedicase parte de sus fondos y su tiempo en abrir el frente contra la globalización, ganaría muchos votantes entra la izquierda, y posiblemente recuperase muchos perdidos del centro-izquierda. Otro campo, el pacifismo, esto lo hemos podido comprobar hace poco con las manifestaciones contra la guerra de Irak, la de gente que se movilizó. La lucha contra la guerra y contra la muerte es un fin propio de la izquierda a lo largo de toda su historia, y debe retomar con fuerza ese fin ahora más que nunca, ahora que hay más guerras que nunca y además se hacen con fines comerciales. Otro campo que debería retomar la izquierda, sobre todo a nivel estratégico, es la lucha contra la derecha radical, contra el autoritarismo y el fascismo; si la izquierda consiguiese demostrar que el fascismo sigue vivo en medios de comunicación y en la vida social y política (que apostaría mi vida sin dudarlo a que sí que sigue ahí), mucha gente comprendería el valor de la izquierda para combatirlos.
La Izquierda (izquierda propiamente dicha) ha cometido otro fallo garrafal: va de mártir. La izquierda, concretamente el caso de IU, se ha acomodado en su papel de víctima incomprendida, de alternativa de minorías, de comunistas infravalorados, de poseedores de una verdad que deben hacer conocer al mundo. La sociedad conoce esos fines de sobra, solo que la izquierda no diseña políticas coherentes para abarcarlos. IU se ha acostumbrado a su papel de mártir, de representante de una izquierda debilitada, y se limita a criticar desde abajo. Esto es un error. La izquierda debe reformar su discurso, hacerlo coherente con la población de izquierdas, y diseñar políticas constructivas, de cara al futuro y que se correspondan con una izquierda que represente más los deseos de la mayoría de los ciudadanos.

Buena reflexion, la izquierda siempre ha sido muy crítica creo que va en el espíritu y a no ser que la cosa esté muy mal, como en la 2ª Rep., no se unirá. Lo que hay que hacer es una política real, la diversidad de partidos está bien, un abánico amplio de posibilidades, el espíritu de la democracia.
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