sábado, 27 de noviembre de 2010

MERCADOS VS. DEMOCRACIA

Las políticas liberales de ajuste económico del Gobierno del PSOE, aparte de constituir una lesión de los derechos sociales, son completamente ineficaces, pues no producen empleo. ¿Entonces por qué se han llevado a cabo estas políticas económicas? La respuesta es muy sencilla. En los últimos años ha cobrado mucho poder a nivel internacional una ideología ultraliberal que se ha fomentado entre los círculos de poder y que se basa en la reducción del ámbito público a favor del ámbito privado, es decir, la subordinación de la política a la economía. De ahí que muchos autores, economistas y políticos liberales hayan escrito artículos, libros y hayan dado conferencias en los últimos años sobre la reducción de la política y los “límites de la democracia”. Esos grandes economistas liberales son los que están imponiendo a los políticos las medidas económicas de ajuste. Por lo tanto, podemos hablar de que ha dado inicio una brutal guerra ideológica, la guerra entre la democracia y los mercados.

Los mercados son muy poderosos, su mayor arma es que sin que nadie les haya elegido ni votado se encuentran en situaciones de poder muy ventajosas desde las que imponen a los estados y a los políticos las medidas económicas que tienen que llevar a cabo. El bando contrario, el de la democracia, está en una posición de desventaja pues, aunque es mucho más amplio (pues está conformado por el total de la ciudadanía), sus filas se encuentran en una posición de desventaja. Esto es porque la mayor arma del bando de la democracia era precisamente la política, es decir, la herramienta del pueblo para gestionar los recursos y autogobernarse. Sin embargo, la política ha sido corrompida por un cáncer: los políticos profesionales, es decir, la clase política poderosa que ya no representa a la ciudadanía pues se ha acomodado en su posición de poder y se dedica a luchar por mantenerla. Esos políticos profesionales, que constituyen la clase política, se han vendido a los mercados y han impuesto a la ciudadanía las medidas económicas que el bando contrario ha elaborado.

¿Cómo puede contraatacar la ciudadanía? Mostrando su desencanto y su rebeldía contra esos políticos: voto en blanco, manifestaciones, huelgas, movilización. La ciudadanía debe arrebatarles la política a los políticos y volver a hacerla un instrumento del pueblo para gestionar los recursos y autogobernarse. Es crucial que el pueblo reconquiste la política parar revivir la democracia y vencer a los mercados, porque mientras no lo haga seguirán habiendo unos pocos que manden sobre muchos y les impongan unas medidas impopulares que el pueblo no quiere. La democracia no debe perder la batalla, hay que participar más en la sociedad, debemos manifestarnos, rebelarnos, arrebatarles la política y usarla contra ellos. Debemos ganar esta batalla.

VOTO EN BLANCO


Escribo este artículo a Sábado, 27 de noviembre, mañana son las elecciones catalanas y se pronostica un altísimo número de votos en blanco. Por lo tanto, todas las formaciones políticas catalanas se movilizaron ayer en discursos y actos para censurar el voto en blanco. Joan Laporta, número uno de “Solidaritat per la Indepèndencia” (SI), llegó a decir estas palabras en un discurso: “Votar en blanco es muy feo. El voto en blanco no se moja y ahora a vosotros os toca mojaros”.

Lo primero, este mensaje de que el voto en blanco es negativo es falso. Los ciudadanos no podemos caer en este engaño de los políticos, a los cuales les beneficia precisamente que tengamos una percepción negativa del voto en blanco. ¿Por qué les interesa a ellos que opinemos así? Porque el voto en blanco tiene un significado político muy concreto, que es el de rebeldía. Cuando una persona vota en blanco significa que no está contenta con el sistema político, ya que no se siente representada por los partidos políticos a los que supuestamente ha de votar. Si una persona no se siente representada por ningún partido, debe hacerse valer del voto en blanco, que es una herramienta ciudadana para expresar el descontento político. Esto significa que si suben los votos en blanco, lo que está aumentando es el descontento de los ciudadanos por la política, y eso no es culpa de los ciudadanos, como nos están intentando hacer creer, sino de los propios políticos, que cada vez representan menos los intereses de los ciudadanos.

Por eso es importante que estemos atentos y no caigamos en la trampa. Nosotros no somos herramientas para que ellos permanezcan poderosos, nosotros no dependemos de ellos sino que ellos dependen de nosotros. Cuando en una democracia, a la ciudadanía no le gustan sus representantes, debe tener a su alcance los mecanismos para cambiar el sistema político. Si no los tiene, no es una verdadera democracia. Si no es una verdadera democracia, lo que les interesa a los poderosos es taparlo. Si lo que les interesa a ellos es taparlo, harán discursos como los de Joan Laporta, que es sólo un ejemplo de los muchos que hay así, y del grado de peligrosidad que está alcanzando esta situación.

Así que desde aquí animo a todos los que lean este blog a que, si no se sienten representados por sus partidos políticos, si no están de acuerdo con el camino que está tomando la democracia, si creen que la situación se está pasando de castaño oscuro (por mucho que se hable de crisis, cada mes hay más dinero en España aunque cada vez hay más pobreza en España, lo que significa que la riqueza se está acumulando en manos de los poderosos, mientras las clases populares ven reducido su nivel de vida y se genera cada vez más pobreza), si creen que la desafección política significa algo, votad en blanco en las elecciones. No me refiero a las catalanas, yo soy andaluz, me refiero a las que viváis mientras perdure en vosotros ese desencanto. Nos os dejéis engañar, el voto en blanco es una herramienta democrática que puede servir para mejorar la democracia, si creéis que ningún partido os representa no dudéis en usar esa herramienta.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿SOMOS LA GENERACIÓN NI-NI?

Tengo 20 años, y eso me incluye de lleno en lo que hoy los medios de comunicación llaman la Generación Ni-Ni. ¿Qué es lo que eso quiere decir? Eso quiere decir que, según los medios, soy una persona marginal que ni estudia ni trabaja, que está completamente alienado por el ocio, que no soy provechoso para la sociedad y que lo único en lo que me gusta emplear mi tiempo es en emborracharme, drogarme, salir por las noches a desfasarme, etc.

Creo que todas las personas que, como yo, rondan entre los 15 y 30 años, deberían reflexionar sobre este tema y plantearse una serie de preguntas: ¿Pertenezco a la Generación Ni-Ni? ¿Qué es la G.Ni-Ni? ¿Qué quiere decir que somos la generación ni-ni?, e incluso, ¿existe realmente la Generación Ni-Ni?

Yo no creo que exista. Cada año las universidades están más llenas, es un hecho, y cada año ingresan en la universidad mayor número de alumnos provenientes de familias no pudientes. Considero que este ultimo dato es bastante esperanzador, por mucho que algunas personas opinen que estos alumnos sean más malos que alumnos de barrios ricos y que retrasen el nivel de aprendizaje de la clase. Por otro lado, la crisis laboral, es decir, la escasez de puestos de trabajo, precisamente una de sus causas principales es el aumento de gente que quiere acceder al mercado laboral, porque cada vez más gente joven quiere acceder temprano a un puesto de trabajo. Y estos hechos son ciertos, y demuestran que el principal interés de esta generación, más que el de cualquier generación anterior, es el de labrarse un futuro estudiando y trabajando. Precisamente todo lo contrario a lo que venden de nosotros.

Pero entonces, ¿por qué somos nosotros la Generación Ni-Ni y no lo han sido generaciones anteriores? Pues porque los medios de comunicación están ahora muchísimo más descontrolados. Las grandes cadenas de televisión libran una guerra de contenidos brutal y lo que prima en los medios de comunicación convencionales, los que son propiedad de grandes mecanismos de poder, es precisamente vender más que los demás medios y obtener más beneficios. Ý lamentablemente lo que se vende por televisión es el morbo, porque es lo que la gente compra y lo que la gente consume en los medios, así que lo venden en cualquier formato, ya sean las Mujeres Ricas, la Belén Esteban o la Generación Ni-Ni.

¿Pero quién gana realmente con esto? Los medios de comunicación no son libres, como nos dicen los grandes pensadores liberales de nuestro tiempo, no son libres para nada, todos los medios de comunicación con un mínimo de peso pertenecen a mecanismos de poder, grandes grupos económicos poseedores cada uno de ellos de varios medios de comunicación, véase el Grupo Prisa, Bocento o el Grupo Intereconomía por ejemplo. Cada uno de estos grupos hace congresos, reuniones y encuentros para decidir cuáles van a ser los objetivos, principios rectores y fundamento de las emisiones de sus medios de comunicación. La inmensa mayoría de los principales accionistas de estos grupos son influyentes políticos, ricos magnates y grandes empresarios, que son los que realmente deciden qué se emite, cuándo se emite y con qué fin se emite. Hay pensadores, escritores y filósofos que han escrito recientemente algo muy interesante sobre esta moda de la generación ni-ni, lo que dice es que esta mala fama de nuestra generación beneficia precisamente a estos hombres poderosos, que pretenden precisamente evitar la entrada de la gente joven en la vida política y económica que ellos controlan. Muchas personas, al oír o leer esto no se lo acaban de creer, dicen "siempre con las teorías conspiracionistas". Bueno, cada uno que piense lo que quiera, los hechos están ahí y, al fin y al cabo, los que ganan son los que ganan, y los que perdemos somos los que perdemos.

Lo más triste de todo es que están consiguiendo deslegitimar a los jóvenes. Y lo están consiguiendo precisamente por algo que me da mucha pena, que son muchos los jóvenes que se creen lo que dicen de nosotros estos medios de comunicación, y dicen "pero es que es verdad, tanta botellona y tanta mierda". No, alto, soo. Siempre ha habido inmadurez en la juventud, y la va a haber siempre. Un joven maduro no es joven, es un hombre maduro. Que los jóvenes sean inmaduros no es negativo, es algo completamente normal y propio de todas las generaciones. Solo que cada generación de jóvenes ha sido inmadura en lo que ha podido, por supuesto nuestros bisabuelos no se iban de botellona con veinte años, pero porque tampoco podían. Era otra época.

Es verdad que salimos, porque una cosa que nos caracteriza como generación es que sabemos divertirnos. Pero eso no nos convierte en ni-nis, y las pruebas están sobre la mesa. Cada año más alumnos en las universidades, cada año más jóvenes que aspiran a un puesto de trabajo, cada año los jóvenes más cualificados por lo que la competitivad laboral aumenta... Y en los medios nos dicen absolutamente lo contrario... ¿y nos lo creemos? Blanco y en botella, leche.

PIERDE LA IGUALDAD

En esta sociedad moderna hay muchas cosas que no comprendo. Una de las que más vueltas me da en la cabeza es, ¿por qué después de todo lo que ha pasado a lo largo del siglo XIX y XX, y después de todas las guarradas que los seres humanos nos hemos hecho unos a otros, seguimos empeñándonos en no reconocer la igualdad?

Me explico. Siglo XIX, una grandísima mayoría de la población explotada en horarios de trabajo marginales, con una calidad de vida pésima y una esperanza de vida mínima, con niños y mujeres explotados en fábricas apenas viendo la luz del día. Aunque suene a topicazo, esa fue la realidad para una inmensa mayoría de la población europea, y si no eran fábricas eran minas o campos de trabajo. Hasta que la situación no fue extremadamente criminal, no nos concienciamos y no dimos un paso alante en la lucha por la igualdad. Luego, en el siglo XX, nos empeñamos en tirar toda esa igualdad por la borda: masacres, fusilamientos, fascismos, campos de reeducación, campos de concentración, torturas... La desigualdad se hizo más grande, porque se sirvió de una dosis de violencia extrema para lograr sus fines.
De nuevo, cuando alcanzó un grado de criminalidad que era imposible negar, volvimos a dar un nuevo paso adelante en la lucha por la igualdad, en este caso en los años 50 el fin del fascismo y del absolutismo dio lugar al nacimiento de la democracia (con excepciones, como en España). Pero de nuevo estuvimos con las mismas, la globalización esconde tras de sí la explotación infantil en muchos estados, el Tercer Mundo se hace cada vez más grande y cada vez más pobres, niños soldados, multinacionales que favorecen la extensión de la pobreza y de la miseria, 800.000 muertos al día (la media) por falta de alimentos, etc. La desigualdad se sirve de una nueva arma: la globalización, los medios de comunicación tramposos que manipulan la información...

Y este último año vemos como esta situación se radicaliza. La expulsión masiva de gitanos de Francia es un ejemplo. Las medidas económicas ultraliberales por toda Europa, los recortes del sector público por todo el mundo fomentan la toma de poder de los mercados y agrupaciones internacionales como el FMI y los bancos mundiales, que, sin que les hayamos elegido democráticamente deciden las políticas económicas y por lo tanto sociales que deben llevar a cabo los países que se quieran llamar civilizados.

Y cuanto más avanzamos hacia lo que los liberales más radicales llaman un mundo libre y mejor, la igualdad es la que pierde, y con ella todas las personas humildes y los pobres del mundo. Cada año son más los pobres, y cada año son menos los ricos, pero esos pocos son cada año más ricos. Y volvemos a retroceder, y vuelve a perder la igualdad. Espero con muchas ganas que la gente vuelva a cansarse y volvamos a luchar todos juntos por la igualdad.

Posdata: Ayer arrasó en las elecciones legislativas estadounidenses el Tea Party, el ala radical y más ultraconservadora del Partido Republicano, que defiende los campos de concentración de inmigrantes aún vigentes en algunos estados de EEUU.