jueves, 22 de julio de 2010

OPUS, SEXO Y EDUCACIÓN

Me he quedado de piedra cuando he leído hoy en el periódico que, a partir del curso que viene, en Valencia, el Opus Dei y la Iglesia valenciana se encargarán de la educación sexual de los alumnos de entre 5 y 15 años repartiendo manuales de sexualidad e impartiendo clases. Este programa de orientación y educación sexual en colegios e institutos ha sido desarrollado por IVAF (Instituto Valenciano de Fertilidad, Sexualidad y Relaciones Familiares), vinculado al Opus Dei, a instancias de la archidiócesis valenciana. Así, los jóvenes estudiantes valencianos a partir del curso que viene se formarán en el ámbito sexual bajo máximas como “La familia humana es funcional, y en ese sentido la sexualidad está orientada hacia la procreación”.

Concepción Medialdea, que es la autora principal de este programa, llamado SABE (Saber Amar Básico Escolar), ha declarado ante la prensa que el programa incluye un manual de texto y trata así esta serie de temas (las frases entre comillas son literales):

• El preservativo: “El uso del preservativo no es solución ninguna”, pues “no previene al 100% los embarazos no deseados ni todas las enfermedades”.
• La familia: La familia es “funcional y compuesta por un padre y una madre, varón y mujer, entregados por amor”.
• La homosexualidad: Tratada “desde el respeto”, pero “sin dar tratamiento de familia a las parejas homosexuales, porque obviamente, no es lo más adecuado”.
• El acto sexual: Es considerado “únicamente para procrear dentro del matrimonio y entre un hombre y una mujer entregados, otra fórmula no es válida, no engañamos a la gente”.
• La masturbación: Este tema se tratará mediante un “Manual de buenas costumbres”. La masturbación es “un vicio que lleva a una persona por el camino equivocado, planteando graves problemas en el matrimonio por restarle paciencia a la pareja, que ve satisfechas sus necesidades individualmente”.

Concepción Medialdea ha declarado que el objetivo del programa es promover entre los jóvenes el “sexo responsable”, es decir, la “abstinencia” hasta el matrimonio, y evitar también los “desórdenes psicológicos” que acarrean los jóvenes cuando tienen sexo con una edad temprana.

Este programa empezará a implantarse en la Comunidad Valenciana a partir de septiembre, con el nuevo curso, en todos los centros educativos privados católicos, y también se podrá aplicar a todo aquel centro que lo solicite. En respuesta a esto, la Consellería de Educación de la Generalitat Valenciana ha contestado que en ningún centro educativo público tendrá cabida esta propuesta, pues el programa del arzobispado no es compatible con el programa de educación sexual que lleva a cabo la Consellería”. Este programa de educación sexual que se lleva a cabo en los colegios públicos fue diseñado por el Partido Popular como medida de prevención para que los jóvenes no tuviesen que recurrir a métodos como el aborto. El arzobispado ya se había declarado otras veces opuesto a este programa, y la misma Concepción Medialdea ha declarado ante la prensa “el PP ha metido la pata y ese programa es la perversión de los menores”.

Y esto es lo que está pasando en la educación católica valenciana, creo que ha quedado muy claro y que todos han sacado sus propias conclusiones. Sin embargo, me gustaría añadir algún pequeño inciso: escucho mucho a amigos míos, de derechas y católicos que han recibido una educación privada, que no están de acuerdo con la educación pública porque es un instrumento de adoctrinamiento del Estado, es decir, que en los colegios e institutos públicos el Estado manipula a los alumnos para que piensen así o asá. Yo he recibido una educación pública, tanto en el colegio como en el instituto, y la verdad es que nunca he considerado que mis pensamientos hayan sido manipulados ni que yo haya sido víctima de ningún “complot estatal” o nada parecido. Por otro lado, sí que veo esa manipulación bastante evidente en los centros privados, lo que pasa es que, claro, como son privados pues ya no se llama manipulación. Yo creo que este programa y el hecho de que realmente se comiencen a impartir estas clases en septiembre deja bastante clara la situación de la educación privada católica. Pero claro, aquí nadie está manipulando a ningún alumno a que piense nada, por Dios.

Y, aunque no quiero entrar a saco en temas como la moral cristiana o la educación católica porque la verdad es que no me apetece, sí me gustaría hacer un inciso. Por todos es sabido (porque es tema principal en libros, películas y estudios intelectuales) que un ambiente de represión (en el caso de la educación católica, represión sexual) tiende a hacer surgir en las personas reprimidas con más fuerza (pues no se les ha formado en un clima de naturalidad) aquello que se pretendía reprimir. Creo que quien lea esto entenderá perfectamente a lo que me refiero, pues, por lo menos en Sevilla creo que a todos les ha llegado el “rumor” del comportamiento de algunos grupos de alumnas de colegios privados católicos de la ciudad (por supuesto estoy generalizando, que ninguna se ofenda, pero el rumor está ahí y no me lo estoy inventando).

Y, como ya he dicho, me parece un error garrafal que se permita que niños y niñas se formen en este tipo de educación represiva y también dañina para su propia personalidad. Pero bueno, es mi opinión, como los demás tendréis la vuestra, así que sacad vuestras propias conclusiones.

viernes, 16 de julio de 2010

PROPIEDAD INTELECTUAL

Hace unos meses asistí a una conferencia de Rodríguez Ibarra en mi universidad, la Pablo de Olavide (Sevilla), en la que habló, entre otras cosas, de su conflicto con la SGAE en el periódico El País y su postura personal en el debate sobre la propiedad intelectual y la piratería. Inspirado, decidí que tenía que informarme más sobre ese asunto, para así hacerme con una postura propia en este asunto. Buscando información y viendo debates televisivos sobre el tema en internet, no sólo creo haberme enterado bien de cómo está el patio sino que he descubierto a un tipo de cuya existencia no tenía ni idea. David Bravo es un abogado sevillano, bastante joven, especializado en la propiedad intelectual (es abogado de diversos artistas y cantantes que acuden a él debido a problemas con sus productoras y compañías) y que también fue colaborador del programa Noche Sin Tregua (Paramount Comedy). David Bravo defiende de forma acérrima el derecho de la mayoría de acceder a las fuentes de cultura a través de internet, por lo que se ha convertido en la espinilla clavada en el culo de los señores de la SGAE. Aquí van algunas de sus intervenciones televisivas, made in youtube:

http://www.youtube.com/watch?v=Dm4QEsme__A

Tiene un blog (buscad David Bravo Blog en google) donde, al igual que yo, podréis informaros sobre el tema, así como leer la carta (maravillosa e irónica en mi opinión) que escribió al Presidente Zapatero respecto al tema de la propiedad intelectual.

miércoles, 26 de mayo de 2010

CAPITALISMO, SOCIALISMO Y LIBERALISMO

Escribo esto, ayudándome de manuales y un diccionario de sociología, porque la gente, al desvincularse totalmente de la política y todo lo que conlleva (especialmente la población joven), se desvincula también de conceptos esenciales para entender la evolución de su propia sociedad. Por ello creo conveniente poner mi granito de arena en acercar un poco de cultura política básica a aquellas personas que siempre dicen “¿política?, a mí eso no me gusta; yo no sé de eso”. Como tampoco quiero explayarme, me voy a centrar en los tres aspectos de la política que considero más esenciales y que todo el mundo debe conocer: capitalismo, marxismo y liberalismo.

La política, tal y como la entendemos hoy, nació cuando, a finales del siglo XVIII, la clase burguesa se levantó contra la tiranía del poder absolutista de la monarquía y la aristocracia. Esa burguesía, ya en el poder, instauró un sistema político y económico que le resultaba favorable, el liberalismo, llamado así porque se basaba en la liberalización de la economía para que ésta no estuviese controlada por el Estado (sino por la propia burguesía), esto supuso el impulso y auge de los bancos y las empresas privadas y el desarrollo económico que desencadenó la Revolución Industrial. La burguesía se había convertido en la clase dominante de un sistema basado en el libre mercado y la libertad individual. En este sistema, que favorecía al que era más fuerte económicamente, el empresario era libre de imponer las medidas que creyese oportunas sobre sus trabajadores para aumentar la productividad y las ganancias (como medidas entiéndase salarios mínimos, explotación infantil, condiciones laborales marginales, etc.). En este sistema en que los trabajadores eran una simple herramienta empresarial, surgió la conciencia de clase entre los más humildes. La sociedad se dividió así en dos bloques: proletarios y burgueses, es decir, nace la lucha de clases. El movimiento obrero usó herramientas como la huelga y la protesta para reivindicar mejoras sociales y laborales, así como la igualdad de clases. Este movimiento se consolidó gracias a la labor de una serie de teóricos, a la cabeza de los cuales se encontraba Karl Marx, quien llamó “capitalismo” a esta sociedad liberal burguesa de conflicto social. Los obreros inventaron herramientas para entrar en la política liberal y así se creó el sistema político que hoy conocemos, estas herramientas son, en esencia, los sindicatos y los partidos políticos. Y así, en el siglo XIX, acabamos de contemplar el nacimiento de la izquierda y la derecha, representada en sus dos ideologías o tendencias naturales: socialismo y liberalismo.

Karl Marx parte de una perspectiva materialista (el modelo de producción configura mentalidades, instituciones y formas de vida) para distinguir entre la producción feudal (basado en la propiedad de la tierra y el trabajo servil dominado por la nobleza terrateniente) y la producción capitalista, cuyo factor principal es el capital, que se nutre del trabajo asalariado, dominado por la burguesía. Marx llega a la conclusión de que el capitalismo es inviable, pues son muchos los que sólo pueden aportar al mercado su trabajo (proletariado), por lo que no sacan beneficio del sistema mientras otros se enriquecen; esto llevará a que la clase obrera acabe con el capitalismo mediante la revolución y lo sustituya por una nueva forma de producción basada en la distribución social: primero, cada persona tendrá según su trabajo y esfuerzo, luego, cada persona tendrá según sus necesidades.


Hoy día, tras el derrumbe del socialismo real, el capitalismo se nos presenta con el nombre de economía de mercado como única forma racional de economía, pues según el dogma liberal, el mercado es la única forma racional de asignar los recursos. Desde su aparición hasta la actualidad, el socialismo ha experimentado gran cantidad de transformaciones y variaciones, siendo posiblemente la más importante la aparición de la social-democracia a partir del revisionismo marxista. Por otro lado, y en contraposición, el liberalismo ha evolucionado poco y ha sufrido pocos cambios, teniendo hoy las mismas bases y principios regidores, aunque se ha centrado más en su propio desarrollo, generando una masificación del libre comercio que ha desembocado en el consumismo. El pensamiento político liberal moderno se ha adaptado a los nuevos tiempos de democracia, convirtiéndose en neo-liberalismo, cuya principal característica a nivel político y económico es la privatización de servicios públicos.

Por otro lado, el socialismo marxista, desarrollado a partir de las teorías de Karl Marx, evoluciona en dos vertientes. Por un lado, la que recibe comúnmente el nombre de “socialismo”, una ideología política y movimiento social reflejado, por ejemplo, en el comunismo y la socialdemocracia. Por otro lado, la que entendemos hoy principalmente como “marxismo”, pensamiento político que se ha desarrollado en diversos campos académicos como la sociología, la historiografía y la politología. Aunque las concepciones contemporáneas de socialismo y marxismo están íntimamente relacionadas, el socialismo democrático actual no se define marxista, y el marxismo como pensamiento académico no se corresponde con el socialismo, que es únicamente una tendencia política. Así, el marxismo tiene una serie de características fundamentales:
 El individuo sólo existe y se comprende en su medio social, que se configura según la forma que tenga de conseguir los recursos necesarios para su subsistencia. Por lo tanto, el grupo antecede al individuo.
 El ser humano es un animal social condenado al trabajo, único medio por el cual garantiza su supervivencia.
 Materialismo: el ser humano desarrolla sus facultades y su cultura en el esfuerzo por satisfacer colectivamente sus necesidades materiales.
 El modo de producción condiciona el proceso social, político y espiritual.
 El marxismo relaciona entre sí todos los saberes y disciplinas al integrarlas en un mismo proceso de desarrollo histórico.

La explotación de la clase asalariada por la burguesía capitalista, la contradicción capital-trabajo y la tendencia a la disminución de la ganancia y a la concentración del capital en cada vez menos manos comportan una crisis de superproducción que hace inviable el capitalismo según el pensamiento marxista, sobre todo teniendo en cuenta el gran número de personas que sólo puede aportar al mercado el esfuerzo de su trabajo, es decir, el amplio número de la clase obrera.

En esta división que he realizado me falta comentar otra escisión o rama del socialismo, de vital importancia en la historia moderna. Comunismo es el concepto usado para calificar sociedades según un determinado tipo de acceso a la propiedad, clave del funcionamiento de la sociedad, pues actuando sobre este acceso a la propiedad podemos cambiar la sociedad de arriba abajo. En el comunismo primitivo no existía la propiedad privada. El comunismo anunciado por Marx para el futuro estaría caracterizado por el igual acceso a la propiedad de todos los individuos. En el comunismo anunciado por Marx se haría realidad al eslogan: “de cada cuál según sus capacidades, a cada cuál según sus necesidades”. En la II Internacional, los socialistas se dividieron entre revisionistas (socialdemócratas) y ortodoxos (comunistas). En la actualidad, se consideran comunistas todos aquellos regímenes y países que han establecido conexión con la revolución de octubre y con los postulados políticos de sus mentores ideológicos, y cuyos rasgos centrales han sido la implantación de un partido único (comunista), la expropiación de la propiedad privada y la industrialización masiva. De aquí la idea de que poco tiene que ver el comunismo marxista con la concepción moderna que se tiene hoy de comunismo, alimentada por una serie de regímenes contemporáneos.

El capitalismo se traduce en el ámbito social como la desigualdad de clases. Según esta perspectiva clásica, el individuo es libre de poner los sueldos de sus empleados a placer, así como sus horarios y condiciones de trabajo, esto genera una gran desigualdad entre la clase empleadora y la clase asalariada. Esta perspectiva individualista enmarcada en el capitalismo se traduce en la actualidad en una serie de políticas neo-liberales que, como el capitalismo definido desde el marxismo, provocan la desigualdad entre clases. Si concebimos ciertos servicios públicos como empresas y aplicamos políticas neo-liberales, nos encontramos con un panorama similar al del conflicto capitalista entre burguesía y proletariado. Es decir, si la sanidad es vista como una empresa privada (y no como un servicio público), el jefe del hospital es un empresario y no un médico (su prioridad no es salvar vidas sino ganar dinero, acumular capital) y pondrá precios a los servicios de su empresa, por lo que únicamente las personas que puedan costearse los servicios de dicha empresa gozarán de una adecuada asistencia sanitaria, lo cual genera claramente una distinción amplia entre clases, entre la clase adinerada que pueda costearse los servicios de estas entidades privadas y la clase baja que vivirá un descenso de su calidad de vida debido a no poder costearse determinados servicios que deberían estar asegurados a todos en un “Estado social y de Derecho”. Lo mismo puede aplicarse a otros ámbitos, como la educación. Por lo tanto, el viejo conflicto del capitalismo en cuanto a lucha de clases aún está vigente, bajo mi punto de vista, y lo estará siempre mientras sigan vigentes determinadas políticas y medidas sociales y económicas que antepongan la ganancia personal y la acumulación de capital al interés general y al bienestar social.

En definitiva, la esencia del capitalismo sigue vigente en la actualidad como lucha de clases, reflejada en las diferencias que surgen entre el sector de la población que puede costearse servicios privados y el que no puede. Estos servicios privados son producto de las políticas neo-liberales de privatización de los servicios y garantías sociales.

jueves, 20 de mayo de 2010

DEMOCRACIA Y PARTICIPACIÓN

La política se está desvinculando cada vez más del pueblo, es algo innegable. Este problema se nos plantea complejo, pues como la distancia entre los intereses de los políticos (y poderosos) y los intereses del pueblo siga haciéndose cada vez más grande llegará un momento en el que nos encontremos ante un régimen autoritario disfrazado de democracia, y además será totalmente legal. En mi opinión, para evitar esta situación debe reformarse y modernizarse el concepto que entendemos hoy por política, y esto, siempre desde mi punto de vista, debe llevarse a cabo mediante la reforma de varios conceptos políticos esenciales, él más importante de estos conceptos es a la vez el más general, el concepto de democracia:

El concepto de democracia es muy relativo. En la teoría, la democracia es el gobierno del pueblo, aunque en la práctica no creo que sea mucho más que votar cada cuatro años qué partido quieres que siga ostentando el poder político. Si hubiera una cantidad de partidos políticos de forma que todas las ideas y pensamientos estuviesen representadas, pues mira, pero siendo dos los partidos mayoritarios que se alternan en el poder, pues no encaja. La democracia se legitima mediante la soberanía popular, pues el pueblo vota el partido que defienda sus ideas y por lo tanto el pueblo se autogobierna, sin embargo dudo muchísimo que el pueblo se sienta de verdad soberano, sobre todo cuando la herramienta del pueblo para hacer la ley, la “iniciativa legislativa popular”, tiene una importancia prácticamente nula. Veo en la democracia una herramienta teórica muy poderosa, sin embargo el pueblo no ejerce esa herramienta sino que permanece impasible mientras que los que dicen actuar en su nombre la desprestigian. Para que el pueblo tenga una participación más activa en la sociedad, lo primero es hacer que sea consciente de que tiene esa herramienta, lograr que deje de limitarse a leer la política en los periódicos y telediarios y que se decida a participar en ella. Sólo con un índice alto de participación popular estaremos ejerciendo nuestro uso de la democracia.

Las herramientas esenciales del pueblo para participar en la democracia, en nuestro régimen representativo, son los partidos políticos, sin embargo dudo mucho que una democracia pueda funcionar cuando estas herramientas son en sí mismas tan poco democráticas, y tan sectarias. Luego está el problema del bipartidismo, y pasamos a hablar, no de una multitud de partidos que reflejan las ideas del conjunto de ciudadanos, sino de dos bloques políticos, no muy distintos en la práctica, que se alternan en el poder. Por lo tanto, cuando esto es así tiende a aumentar el número de gente que se afilia a los partidos políticos, no por el sentimiento de participar en la comunidad, sino por la ambición de participar en el reparto del poder. Lo primero que debe darse en un sistema de democracia representativa es unas herramientas democráticas, es decir, partidos, que realmente reflejen la diversidad de pensamiento de la ciudadanía, y que faciliten y apoyen la participación de la misma.

Y si este sistema de democracia representativa falla y desemboca inevitablemente en el bipartidismo y la ambición política, pues digo yo que habrá que buscar otras salidas. Podríamos plantearnos posibilidades para llevar a cabo de forma lógica un sistema donde tenga más cabida la democracia directa; por ejemplo, asambleas de ciudadanos que viven en núcleos pequeños (barrios, distritos…) que puedan incidir en las decisiones que afecten a su comunidad (un buen ejemplo de esto son las asambleas de barrio y distrito de los Presupuestos Participativos llevados a cabo por Participación Ciudadana en Sevilla). Pero esta es sólo una de las posibilidades, el caso es que este sistema de democracia no puede estar funcionando, sobre todo cuando la democracia acaba limitándose a ser simplemente una competición de bloques donde todo vale, pues en política se suele hablar mucho del respeto al rival, y la palabra “rival” es un término de competición claro que refleja claramente el juego político; y yo, personalmente, entiendo democracia como “participación”, y no como “competición”.

Hay una serie de factores ligados a la democracia que deben tomar relevancia en un sistema democrático que quiera destacar por su carácter social e igualitario. De entre estos factores, algunos de los más importantes son “ciudadanía”, “participación”, “republicanismo” y “ámbito público”.

 Ciudadanía: No podemos olvidar nunca que la ciudadanía es el motor de la democracia. Sin embargo, para que un individuo se convierta en ciudadano se deben dar tres circunstancias debe existir una relación entre el propio individuo y el Estado. Además, esa relación queda obsoleta si no hay además un sentimiento común de participación ciudadana. El propio Estado debe facilitar a los individuos las herramientas para convertirse en ciudadanos. Sólo fomentando el sentimiento cívico se puede dar un fundamento óptimo a la democracia, que es en esencia un régimen político donde todos, en igualdad de condiciones, participamos en nuestra sociedad y de nuestra sociedad.

 Participación: Con participación nos referimos al proceso a través del cual los ciudadanos se involucran en la política, entendida ésta no como una profesión partidista, sino como la herramienta ciudadana mediante la cual los miembros de una comunidad se gestionan. Como ya he señalado, el problema de la participación es cuando se quiere llevar a cabo en grandes espacios, tendiéndose a generar un sistema de representación. Sin embargo, si la participación se lleva a cabo en pequeñas comunidades o pequeños núcleos de población se puede llevar a cabo un sistema democrático más eficiente a través del cual los ciudadanos toman partido directo en las decisiones políticas que les afectan. Este proceso, a la hora de llevarlo a un ámbito más grande, debe hacerse casi por fuerza representativo, aunque deben ser representantes elegidos directamente por los ciudadanos y no debe perderse esa base de elección directa comunal.

 Republicanismo: Me refiero a Republicanismo no cómo movimiento para la caída de la figura del Rey, que es como suele verlo la mayoría, sino como ideología y pensamiento político moderno que propugna la completa implicación del ciudadano en la gestión política de la comunidad. Como contraposición a otras líneas de pensamiento político, como el liberalismo, el nacionalismo o el socialismo, el republicanismo hace especial hincapié en el desarrollo de la democracia, pero una democracia igualitaria y social. Efectivamente, una de sus ideas más características es que en una democracia plena no puede tener cabida una Jefatura del Estado hereditaria por línea sucesoria en una familia concreta, independientemente de lo adecuado que consideremos el trabajo llevado a cabo por dicho Jefe del Estado. Igualmente, debe fomentarse una más continuada rotación de cargos públicos, que no deben de dotar de tantas ventajas a quienes los ostentan, para así garantizar plenamente este factor democrático que es la participación de la ciudadanía.

 Ámbito Público: Para llevar a cabo una solución al problema político que se nos presenta, no podemos obviar lo arraigado que está el pensamiento individualista en nuestra sociedad. Es ese individualismo el que fomenta la aparición de una clase política profesional y que provoca el desencanto del pueblo hacia la práctica política. Ese individualismo es la base de una tendencia de pensamiento político y económico, el liberalismo (o neo-liberalismo si lo llevamos al ámbito contemporáneo), basado en el libre mercado y en el fomento del sector privado sobre el sector público, es decir, propugna la privatización de servicios públicos. El Estado liberal es un Estado interventor, cuya mano está fuertemente limitada para dejar lugar al desarrollo de la libre personalidad individual. En un Estado donde tengan fuerza los conceptos propuestos tal y como los estoy definiendo, el Estado ganará fuerza democrática y así legitimidad para no limitarse como interventor, sino ser Estado-gestor, es decir, un Estado que gestione los servicios públicos y sociales para evitar así desigualdades. Personalmente, yo considero esencial este aspecto para conseguir una igualdad de derechos plena.