Síntesis del trabajo realizado por Carlos Campanario y Gonzalo Sola para la asignatura “Historia de los Movimientos Sociales y Políticos”.
El movimiento obrero, que busca el bienestar de la clase trabajadora, nace en el siglo XIX, durante el auge del industrialismo liberal basado en el sistema de producción capitalista y en contraposición con la clase burguesa liberal. El nacimiento de la clase obrera como tal está condicionado por las insalubres condiciones de vida de la misma, la constante situación laboral de explotación y la conciencia de clase. Todo fomentado por la relación de dominación que mantenía la clase burguesa liberal sobre la clase obrera, sometida a los deseos y condiciones impuestos por aquella. Aunque es en este marco histórico cuando nace el movimiento obrero como tal, ya antes existían situaciones de dominación entre dos clases opuestas: una de ellas “dominadora” y otra “dominada”. Estamos hablando de la lucha de clases a lo largo de la historia.
Igualitarismo y corrientes de pensamiento:
Para la formación de la identidad de clase fue vital la cristalización de esas circunstancias en que se encontraba la clase obrera en teorías que tenían su sustento en el concepto de igualdad, es decir, en el igualitarismo: aquella idea política que sostiene que todas las personas deben ser tratadas como iguales y para ello han de poseer iguales derechos políticos, económicos, sociales y civiles. Así, los catalizadores del movimiento obrero se nos presentas en tres grandes grupos:
Socialismo utópico: Promovía reformas sociales y mejoras de las condiciones de vida de los trabajadores, auque sin tratar el tema desde una perspectiva científica. Según Marx, las ideas del socialismo utópico son aplicables a núcleos pequeños, pero imposibles de aplicar a grandes civilizaciones y sociedades.
Socialismo científico: También denominado marxismo. Es el conjunto de doctrinas políticas y filosóficas derivadas de la obra de Karl Marx y Friedrich Engels. El componente revolucionario del marxismo es la inclusión del estudio de las masas en la sociedad. Marx abogaba por el fin del sistema de producción capitalista mediante la revolución de la clase dominada (proletariado). El sistema de producción capitalista es el germen de la desigualdad social.
Anarquismo: Es una filosofía política y social que llama a la oposición y abolición del Estado y por extensión, de toda autoridad, jerarquía o control social que se imponga al individuo.
Internacionalismo, expansión y división:
El movimiento obrero comienza su expansión social cuando las diferentes tendencias van adquiriendo peso, debido a la masificación de sindicatos, partidos obreros, etc. En un corto período de tiempo, el movimiento obrero se ramifica en tendencias separadas. En este momento se da una paradoja, y es que el aumento y expansión del obrerismo no reduce el avance del liberalismo como cabría de esperar, sino que es en este mismo período de tiempo es cuando se lleva a cabo la expansión del capitalismo liberal, con la II Revolución Industrial y la fertilización del Imperialismo. En la Segunda Internacional se produjo una nueva escisión dentro del movimiento: socialdemocracia y comunismo (revisionistas y ortodoxos). Ambas tendencias abogan por el empleo del partido como herramienta para entrar en política. Prolifera la acción política como dirección del movimiento obrero y los partidos obreros se convierten en la vanguardia de éste. Así, desde el propio movimiento obrero se “prostituye” su origen, es decir, el movimiento obrero acepta las reglas políticas del juego liberal para reformar el mismo internamente.
Leninismo y Revolución:
¿Por qué la revolución proletaria igualitarista triunfa en Rusia y no en Inglaterra, tal y como predijo Marx? ¿Por qué la revolución rusa igualitarista no triunfa tal como fue concebida en su origen?
La Revolución Rusa supuso el tránsito de un Estado feudal de vasallaje hacia un Estado igualitarista. La idea originaria de Marx era derrocar el sistema de producción capitalista, es decir, acabar con el liberalismo económico. Por tanto, se puede observar cómo en la doctrina marxista se plantea el cambio de liberalismo a comunismo, pero en ningún caso se plantea el paso de sociedad feudal a sociedad igualitaria.
La causa de que la revolución rusa fuese tan insurrecta y violenta radica en las férreas condiciones de dominación existentes. La mayor parte de la población pertenecía a las clases populares, que se encontraban bajo una férrea situación de dominación, lo cual justifica que el pueblo auspiciara la revolución. En la historia moderna, siempre que la distancia que separa dominantes de dominados está tan acentuada, las clases dominadas tienden a sublevarse al poder impuesto por la vía revolucionaria.
La reestructuración organizativa que hace Lenin en el Partido Bolchevique originó una fuerte centralización del partido y una gran concentración del poder, lo que conlleva en parte una desvirtuación del origen igualitarista del movimiento obrero. Es decir, ¿cómo se pretende una Revolución en pos de la igualdad si el motor fundamental de la misma es totalmente desigual? Por consiguiente, esa revolución igualitarista se rompe en el momento en el que una cúpula partidista establece un sistema desigual.
Construyendo un Estado social y democrático:
Por otro lado se desarrolló la socialdemocracia europea, cuya característica singular es pretender reformar el sistema liberal desde dentro, modificando así el liberalismo originario con medidas de seguridad social, economía mixta y sufragio universal, entre otras, pretendiendo mantener un orden basado en la justicia social, la dignidad humana y el gobierno del pueblo. El movimiento obrero se ha servido de la socialdemocracia para adaptar el sistema liberal en la construcción de un Estado Social. En su marco histórico, tras dos Guerras Mundiales, la construcción de la democracia y del Estado Social por parte del movimiento obrero hubo de adaptarse al Estado de Derecho ya implantado. Estamos hablando del nacimiento del Estado de Bienestar. El Estado actual del Bienestar nunca puede ser igualitarista a causa de su base liberal, esta es: laissez-faire, laissez-passer (dejar hacer, dejar pasar). Es por ello por lo que nos cuestionamos qué hubiera ocurrido si ese contexto histórico hubiera sido distinto y favorable.
Conclusiones:
Los movimientos obreros, así como los pensamientos socialistas y de izquierdas que los fundamentan, son quienes han construido las herramientas históricas necesarias para crear la democracia. Sin embargo, hoy encontramos un error en todo esto, algo que no cuadra: la democracia imperante es de carácter liberal, y el Estado de Derecho (fundamentado en las doctrinas liberales de economía de libre mercado) se sobrepone al Estado Social. El liberalismo ha hecho suya la democracia de forma independiente, algo muy hipócrita si consideramos que desde el inicio del liberalismo, éste ha implementado políticas que menoscaban esta construcción de democracia social, que se ha convertido a día de hoy en democracia liberal. Hay un componente en este apoderamiento indebido liberal de la democracia que es muy importante recalcar: la propia desvirtuación del movimiento obrero, basada en el triunfo del individualismo y la pérdida de protesta y crítica social. Todo esto provoca la crisis de la identidad colectiva, pues cada vez más el pensamiento de grupo está siendo sustituido en todos los ámbitos de la vida por un pensamiento individualista, basado en el egoísmo y la persecución del interés propio.
Del estudio de la Revolución Rusa y de la reforma del partido por parte de Lenin hemos aprendido que no se puede pretender crear un sistema igualitario si las herramientas para ello son partidos donde reina la desigualdad e impera en muchos casos la arbitrariedad. Sin embargo, ahora se nos plantea una contradicción, pues ese es el caso de los partidos obreros actuales, donde impera una fuerte jerarquía interna que pone en duda su carácter democrático. ¿Es una verdadera democracia aquella en las que las herramientas del ciudadano para entrar en política se estructuran mediante principios tan poco democráticos?
Actualmente vemos una revitalización de las ideas que fundamentaron el auge del movimiento obrero en campos diversos (ecologismo, pacifismo, movimientos antiglobalización), donde vuelven a tener vigencia y un espíritu renovado y, quizás, de esta forma, puedan volver a impulsar de nuevo un cambio tan importante en nuestra sociedad. Así pues, sólo nos queda realizar la siguiente pregunta: ¿Quo vadis mundo?...
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