Para quienes no conozcan la noticia, les hago un resumen. El imán Feisal Abdul Rauf y un colectivo musulmán estadounidense llamado Iniciativa Córdoba habían sacado adelante el proyecto de construir una mezquita al norte de la Zona Cero, dentro de un centro comunitario islámico en construcción. Ante este hecho, grupos religiosos cristianos amenazaron con boicotear el proyecto, e incluso el multimillonario estadounidense Donald Trump intentó comprar por un alto precio el terreno en el que va a construirse la mezquita para evitarlo. El punto más malrollero de todo este follón religioso (que ha sido una de las situaciones más polémicas del año en Estados Unidos) llegó cuando Terry Jones, un pastor fundamentalista cristiano de Florida, convocó para este sábado 11-S una quema masiva de ejemplares del Corán en una hoguera como forma de protesta ante la edificación de este edificio musulmán. Inmediatamente tras esta convocatoria, comenzaron a surgir reacciones adversas por todo el globo. Tanto el Vaticano como líderes judíos y musulmanes condenaron oficialmente esta histeria anti-musulmana. El Presidente Obama dio una conferencia avisando de que este acto atentaría contra la libertad religiosa sobre la que se levantó el país y que la quema masiva de ejemplares del Corán sería un filón de reclutamiento para los sectores radicales islamistas. La Interpol llevó a cabo un aviso oficial al Gobierno de Estados Unidos advirtiendo de la amenaza de atentados terroristas si este acto se llevase a cabo.
Finalmente, Jones, tras toda esta presión se ha visto obligado a cancelar la hoguera, y ha salido en los medios de comunicación diciendo que había concretado una reunión con el imán Feisal Abdul Rauf para acordar el traslado de la mezquita. Aunque el imán declaró ayer en la cadena de televisión CNN que estaba sorprendido por este anuncio, ya que Jones no ha solicitado ninguna reunión con él y el proyecto de la mezquita seguirá adelante, pues es completamente legal y no daña la libertad ni la sensibilidad religiosa de nadie, dado que se construiría en un centro comunitario islámico. El imán también declaró ante CNN que si hubiese sabido el dolor que causaría el proyecto, la Iniciativa Córdoba no lo hubiese pretendido desde un principio, pero que ceder ahora sería ceder ante el fundamentalismo religioso que ellos pretenden combatir.
Sin embargo, la polémica está bastante lejos de terminar. Están previstas varias manifestaciones en contra de la construcción del centro para el 11-S, algunas de ellas promovidas directamente por familiares de las víctimas. Y lo que generará más polémica aún es que el azar ha querido jugar la mala pasada que este año en concreto coincide en los calendarios cristiano y musulmán el 11-S con la fiesta de Eid al-Fitr, que conmemora el fin del Ramadán. Comunidades musulmanas de EEUU ya han advertido de sus temores de que esta coincidencia provoque que los vecinos, ajenos a la tradición islámica, confundan esta festividad con una celebración de los atentados. Humza Chaudry, imán de Seattle, ha pedido a los musulmanes estadounidenses que tengan el suficiente sentido común como para no hacer fiestas un 11-S, por lo que supone para el país.
Me falta hacer un último inciso sobre lo ocurrido antes de deciros mis conclusiones. El proyecto de este centro comunitario que lleva a cabo la Iniciativa Córdoba no sólo contiene una mezquita, también oratorios para cristianos y judíos, así como piscina, aulas educativas, escuelas y también un espacio en memoria de las víctimas de los atentados del 11-S. Este espacio está previsto desde el proyecto original, no es una modificación de última hora a causa de lo ocurrido. El objetivo principal de la Iniciativa Córdoba no era generar el debate, sino promover la paz y el diálogo entre distintas culturas y religiones, y unir lazos a través de la espiritualidad y los sentimientos.
Sin embargo, las marchas y manifestaciones convocadas por extremistas y fundamentalistas como Terry Jones siguen adelante, alimentadas por el odio hacia la población musulmana generado por el atentado terrorista del 11-S y extendido especialmente en algunos familiares de las víctimas. Lo que es cierto es que, como ya viene siendo natural, el lado más negativo y oscuro de la religiosidad pretende sobreponerse al lado positivo, y lo está logrando. Un sentimiento anti-musulmán radical pretende sabotear un proyecto que prometía ser positivo tanto para musulmanes como para cristianos. El odio se vuelve a imponer sobre la construcción y la armonía. Y esta última polémica de extremismo religioso, en este caso cristiano, deja bastante claro que hay personas que siempre van a aprovecharse de la pena y el miedo para convertirlos en odio, y alimentar así su propio odio hacia aquello que no comprenden. Aquí en España tenemos nuestros propios Terry Jones, así que podríamos aplicarnos el cuento y aprender de esta lección que, aunque se está viviendo lejos de aquí, nos suena bastante cercana.

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