Quizás os suene un poco si os hablo del arzobispo de Oviedo, el señor Jesús Sanz Montes, un hombre que lleva muy poco en este cargo (desde finales de 2009) pero que desde el momento cero tenía muy claro que quería darse a conocer. El señor arzobispo, desde su nombramiento, se dedicó a hacer declaraciones en la radio y en la prensa que no han hecho más que levantar ampollas y polémica. En Diciembre de 2009, nada más ser nombrado, se desvirgó en esto de la polémica mediática haciendo unas cómicas declaraciones en Onda Cero alegando que él se vería en un serio aprieta si tuviera que dar la comunión a José Bono, presidente del Congreso de los Diputados, debido a que éste declaró que apoyaría el anteproyecto de Ley del Aborto.
Y aquí ya hay puntilla que sacar, porque todos saben que José Bono tiene un alto sentido de la devoción católica. Entonces, quizás, por este hecho los sectores más “combativos” de la derecha católica pensaron que lucharía contra la Ley del Aborto, y como no lo hace pues Pepe tiene que cobrar. Se ve que, en su estrechez de miras, no ven con buenos ojos que una persona sea a la vez católico y “socialista” (comillas obligadas). Así, con esta intervención tan cómica, comenzó la vida mediática del arzobispo Sanz Montes, que a partir de aquí empezó a participar activamente en debates de radio atacando la nueva Ley del Aborto y defendiendo a ultranza “los valores por los que murió Cristo” (lo siento, pero las comillas aquí también son obligadas), empezó a salir en youtube, a ser mencionado por la prensa, en televisión… Luego decidió no limitarse al aborto y decidió extender su lucha también al crucifijo en las aulas y otros temas que generan debate en torno al papel de la religión en la sociedad.
Salgo con esto porque parece que el arzobispo de Oviedo ha estado especialmente ocupado esta semana, ya que ha sido protagonista de dos polémicas. La primera, más modosita, se generó cuando declaró ante la prensa en Oviedo debido a la publicación del nuevo libro del prestigioso matemático Stephen Hawking (The Grand Design) en el que aclaraba que el universo no puede haber sido creado por Dios, y su creación espontánea fue consecuencia de las leyes de la física. Pues bien, el arzobispo quiso dejar muy claro que existe Dios, aunque sus argumentos eran de la talla de “basta tener las antenas bien puestas y la cobertura suficiente para entender que Dios está”, acompañados de frases inolvidables como Dios “es el creador del Universo, desde hace mucho tiempo”. Me hace especial gracia lo de “desde hace mucho tiempo”, como si pensase que antes que Dios el creador era otro, pero que ya se jubiló.
Total, esta primera polémica de lo de Dios no fue importante, se quedó en un chiste y si se recuerda será como una anécdota graciosa. La que más llamó la atención fue la siguiente. Hoy miércoles ha dado una misa en honor a Nuestra Señora de Covadonga, y ha dado un interesante sermón en el que invitaba a todos los presentes a luchar contra todos aquellos que se esfuerzan por destruir la familia, una institución que se encuentra perseguida por aquellos que temen y no protegen la vida, es decir, quienes “no dejan nacer” y quienes “abaratan y banalizan el amor” con “rupturas fáciles”. Después de pedir a los asistentes que deben luchar contra quienes aborten y quieran divorciarse, el arzobispo pensó que debía concretar más y alegó que lamentaba la falta de ayuda a la mujer por parte de los machistas y las feministas. Pues bien, después de decir que el colectivo feminista no ayuda a la mujer, se ve que se quedó tranquilo y su discurso perdió fuelle, pero nos quedamos con lo esencial.
Vamos a ver, esto del arzobispo de Oviedo no tiene tampoco demasiada importancia como caso particular, pero entonces, ¿por qué escribo sobre esto y no sobre otras cosas? Pues porque no es un caso particular, cada vez son más los curas que, aferrándose a su libertad de expresión, se dedican a difundir mensajes que en mi opinión son de dudosa legitimidad, como promover la lucha contra los que abortan o se divorcian, y ya no digamos dudosa ética (no moral, ética). Lo que a mí me hace gracia es que sean los mismos hombres (casi siempre son hombres) que luego hablan de que hay que defender la unidad de España, la unión del pueblo. No sé como pretenden lograrlo si se dedican a promover mensajes combativos y de lucha contra las normas sociales. Y es que este es un caso más de algo que vemos últimamente con mucha frecuencia, una derecha ultra que se declara antisistema, con unos curas pidiendo en la radio a los médicos que no realicen abortos, con una Esperanza Aguirre animando a los ciudadanos a no pagar impuestos y a rebelarse contra las normas sociales democráticas, etc.
Que quede claro, la libertad de expresión y de opinión es una verdad que debe ser defendida ante todo, la de ellos y la mía también. Por eso creo necesario que nos pongamos alerta contra este tipo de mensajes, que, pretendiendo ser anti-autoritarios o anti-sistema, no pasan de ser simples estrategias políticas, de ética dudosa, para mermar el apoyo popular de las políticas del Gobierno. Con esto no quiero decir que el Gobierno sea ni más ni menos bueno, lo que quiero decir es que estos mensajes son simples panfletos de propaganda, que anuncian una derecha ultra, combativa, rebelde a las normas y que no se va a detener ante nadie, ni siquiera ante la ley.

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