El ex Presidente del Gobierno José María Aznar, por si no os acordáis, fue hace poco a Melilla, cuando la crisis diplomática con Marruecos estaba comenzando a suavizarse, y allí se dedicó a meter baza sobre la mala gestión del Gobierno Español en el conflicto y los efectos que esto tiene sobre el pueblo de Melilla, ¡justo cuando el boicot en la frontera había sido neutralizado! Este hecho despertó un mar de críticas y abrió el debate sobre la posición en la que se encontraba el ex Presidente, que se dedica a hacer viajecitos y a reunirse con dirigentes para hablar de España como si de un mandatario o diplomático español se tratase, que no lo es. Extraño comportamiento para una persona que ha dejado la vida política. El caso está en que, si Aznar es un civil igual que tú y que yo, ¿qué pintaba ese día en Melilla dando caña?
Este fue sólo uno de los muchos viajecitos que se pega Aznar a sitios clave de la política internacional atacando el papel del Gobierno Español en estos y otros asuntos, poniendo en duda y desprestigiando el papel de España en las relaciones internacionales. Como todo buen español que se precie (porque él es ante todo muy español), Aznar ama a su país ante todas las cosas, y por eso viaja por todo el mundo atacando sus políticas. Seguramente sea por eso, por el bien de España.
El último de los viajecitos de Aznar, para quien no se haya enterado aún, le ha llevado a Jerusalén, donde ha dado una conferencia ante 200 delegados invitados por el Congreso Judío Mundial (una organización que ya ha levantado bastante polémica). En esta conferencia, Aznar ha dicho, entre otras cosas, que Israel es la primera línea del frente (de guerra, se intuye) que mantiene el mundo occidental con el mundo musulmán y que si Israel cae, todo Occidente y sus valores caerán después. Aznar, con una retórica digna de todo buen Caballero Cruzado, dijo también que la presencia masiva de musulmanes en Europa pone en peligro la “civilización judeo cristiana”. Evidentemente, hay que hacer algo con esto, quizás lo mejor sería expulsarlos en masa como hizo Francia con los rumanos.
Dicho lo dicho, está claro que lo que va a ocurrir es lo siguiente. Por un lado, Hasbro y Sony editarán en breve unos nuevos juegos educativos para los niños, con títulos tales como Aznar va a la granja, o Aznar va a Jerusalén (omito mi comentario de a donde se puede ir Aznar). Por otro lado, si la cosa sigue así y viviendo en el mundo loco que vivimos, que no nos extrañe ver a Aznar dentro de dos o tres años subido a un caballo, con una armadura blanca y blandiendo un sable, liderando a un ejército de fieles cruzados occidentales contra la invasión de las malvadas fuerzas islámicas que amenazan con invadirnos.

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